El tema de brindar información tanto sea por encuestas o quizás cuando uno está tomando un café. Uno habla por ejemplo de que o que va a ir al banco, o que va a cobrar un dinero, o que vendió una propiedad. Todos esos temas son temas privados. Entonces, uno no se da cuenta, pero quizás al lado de la mesa del café hay una persona escuchando. Y yo siempre digo tengan cuidado porque los muchachos están trabajando. Ellos dicen “yo voy a trabajar”, ¿si? Si yo tengo que asesorar en seguridad a una persona le voy a decir que ese tipo de comentarios nunca jamás los haga ni en la vía pública, ni en el café con los muchachos, porque uno cree que no nos escucha nadie, pero siempre hay un oído, “ah, este va al banco, a ver, a qué va al banco”. Y en el banco, es decir, si uno va a retirar una suma de dinero, que lo haga por detrás de la ventanilla, no en la ventanilla. Siempre hay que tratar de cuidar mucho ese tipo de situaciones, porque quizás la persona que menos puede despertar una sospecha adentro de un banco, porque uno por ahí está buscando alguno con una gorrita, y no, en el banco no hay ninguno con una gorrita. Hay una señora, hay un señor de traje, hay una señora con un nene, que nos están mirando si cobramos o no cobramos. Entonces, la ida al banco, los trámites, la información, mismo por Internet, por ejemplo. Cuando vemos a los chicos en Internet, mirar con quién está chateando, ver que no den información. Cuando nos llaman por teléfono, si del teléfono es una persona a la cual no conocemos, que los chicos jamás den ningún tipo de información, ni que vive una persona grande, ni una chica ni mi hermano, ni mi tía ni nadie. Es decir, no conozco la persona con la cual estoy hablando, cuelgo el teléfono. Informo por supuesto a los padres cuando llegan, es decir, “mirá papá, me llamaron por teléfono y me pidieron estos datos, yo le colgué el teléfono”. Estemos siempre alerta a este tipo de maniobras que pueden llegar a generar inseguridad. |